Específicamente, con relación a Brasil y Uruguay, fueron dados pasos fundamentales cristalizados en los importantes acuerdos firmados hace pocas semanas en el transcurso de la visita de la presidente Dilma Rousseff a nuestro país, que incluyen importantes convenios que contemplan el Rio Uruguay, la Laguna Merin, la duplicación del puente de Aceguá-Yaguarón, la ligación ferroviaria Rivera-Montevideo, trecho final de más de 1.500km de vías que atraviesan la región más rica de Brasil. Eso, apenas para quedarnos en aquellos proyectos que tienen relación directa con el sistema logístico binacional, desde que se logró mucho más y se dieron otros pasos muy importantes para mejorar la integración regional.
Se destacan especialmente los acuerdos de venta de energía eléctrica, considerados por el ministerio de Minas y Energía de Brasil como los más importantes celebrados desde la década del 70, cuando se hizo realidad el convenio Brasil-Paraguay para la construcción de Itaipú.
Entonces, ¿es de esperar una fuerte inversión privada en proyectos que normalmente serían de incumbencia del sector gubernamental?
Sin la menor duda. Existe el marco legal, como son las PPP (Parcerías Público-Privadas); son conocidas las necesidades más urgentes que precisan ser solucionadas; existen los capitales, sea por financiamiento a largo plazo (BNDES y otros organismos multilaterales), sea porque los inversores privados (nacionales e internacionales) no van (ni pueden darse el lujo) de perder excelentes oportunidades; y existen los recursos públicos, desde que los gobiernos saben que no se puede desear desarrollo sin infraestructura de soporte.
También, para reforzar todo esto, debemos tener en mente que solo en la Región Sur de Brasil existen unas 800 empresas directamente vinculadas al sector logístico internacional, con una nítida vocación de crecimiento apoyado en la evolución de más de 90% en los negocios import-export en los últimos 6 años.
Eso, permítame comparar, ¡es crecer en un ritmo chino!
¿La crisis internacional no coloca en riesgo la realización de grandes inversiones y consecuentemente, todo el Proyecto Sur Competitivo?
Naturalmente, el empujón negativo de los acontecimientos en Europa y EE.UU no deja de causar un recelo justificado. Mas, precisamos profundizar el tema y verificar hasta que punto esto puede tener un efecto negativo en proyectos fundamentales para el desarrollo regional. Ahora, tenemos que considerar que las perspectivas son muy favorables si consideramos que, por ejemplo:
a) Del punto de vista internacional, el Sur Competitivo visa los mercados de Asia, destacando China e India, países que deben pasar el mal momento actual sin mayores complicaciones;
b) También, que el mercado interno de estos países son una carta de triunfo, en especial Brasil, que ya cuenta con 90 millones de personas en la clase media..y no para de crecer!;
c) Que los grandes proyectos que pretenden solucionar puntos críticos de nuestra infraestructura – como ferrocarriles de trocha ancha, puertos de aguas profundas, navegación fluvial, entroncamientos multimodales, etc. – están, por el mínimo, atrasados más de 20 años y son, sin duda alguna, grandes enemigos para un desarrollo más dinámico.
Del cual ninguno de estos países puede abrir mano, al menos que pretenda pagar un costo social terrible........
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Miguel Nozar




