
Diego Pérez Santisteban
Presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina - CIRA
Revista Protagonista dialogó con el Ing. Diego Pérez Santisteban, Presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) sobre la oficina que montaron en China, sobre las licencias no automáticas, los valores criterio y la relación de Argentina con Uruguay.
Una licencia no automática, que tenía que salir entre treinta y sesenta días, salía a noventa, ciento veinte, ciento cincuenta o ciento ochenta días
Diego, nos enteramos que la CIRA ha decidido montar una oficina propia en la provincia de Wandong, ¿podría comentarnos más detalles sobre esta iniciativa? ¿qué la motivo? y ¿cuál es la idea del funcionamiento?
Bueno, la verdad me alegra mucho que las noticias hayan corrido tan rápidamente hasta allí también. En realidad es una aspiración en la Cámara de Comercio, en los países con que Argentina tiene una mayor relación comercial. Nosotros entendemos que la vieja forma de relacionamiento entre los países y entre las empresas de los países va cambiando, de a poco, en esta era globalizada y de comunicación tan instantánea. Ya estamos viendo, que se hace necesario, que los países tengan un contacto más estrecho. Si vemos lo que ha pasado en estos días, con una nueva norma argentina, que está impulsando la visita del Presidente de Uruguay a Buenos Aires para hablar sobre esa norma. Nosotros creemos que esto, es el signo de los tiempos actuales y de los que están por venir. Los gobiernos de los países, van a tener que empezar a tener contacto mucho más directo. Sobre todo, con quienes son sus socios, sus clientes, o países proveedores más importantes. Porque todas las problemáticas que se van desarrollando en el comercio internacional, las finanzas y en toda la temática que rodea su flujo de comercio, lo van exigiendo.
Argentina recién ahora, hace un año, ha abierto un consulado en el sur de China, en la provincia de Wandong. Hasta ahora teníamos sólo en Beijing, en Shanghái, pero de la provincia de Wandong, al sur de China, viene prácticamente el 70% de lo que los argentinos importan. Los productos de China tienen que estar certificados en su origen, y las distancias en china, son muy grandes. Entonces, los papeles debían trasladarse miles de kilómetros, ida y vuelta. Esto generaba inconvenientes, muchos de esos productos tienen licencia no automática con lo cual, son sólo 60 días que los importadores tienen para traerlos aquí. Entonces, se hizo necesario apuntalar esa relación. El hecho que el gobierno argentino comenzara con una comisión bilateral a reunirse tres, cuatro veces por año, también de alguna forma fue el disparador. Yo viajé en enero, estuve en cuatro ciudades en China. En primer lugar en Beijing, con las autoridades nacionales chinas. Una semana después de que la ministra de industria y el secretario de industria argentino, tuvieran su segunda reunión de la comisión bilateral. Así que, estuvimos ahí, planteando la necesidad, que fue muy bien recibida. Después estuvimos con las cámaras de productores de tres ciudades de la provincia de Wandong, y también estuvimos en Hong Kong. Fuimos muy bien recibidos. Se nos han dado todas las facilidades que uno puede imaginar y más todavía. Han demostrado un gran interés, en que la cámara esté presenta también allá para colaborar con los mismos importadores argentinos y desarrollar las cosas con un poco más de armonía. Así que estamos ahora en este nuevo proyecto, que estamos retomando después del año nuevo chino. Todavía tenemos una persona allá, que está viendo todos los detalles. Estamos por empezar a difundir un poco la iniciativa entre las empresas argentinas, para arrancar con un apoyo básico, como para que la oficina empiece a funcionar, de la manera que nosotros queremos que arranque.
En su conferencia en Expocomex, le escuchamos cuestionar ciertas medidas que limitan las importaciones. Podrías explicar a los lectores, ¿cuáles son los aspectos ocultos a considerar frente a este tipo de instrumentos que prohíben importar determinados productos?
El gobierno argentino utiliza algunos instrumentos que la Organización Mundial del Comercio permite utilizar. Desde ese punto, no podemos decir que lo que existan sean prohibiciones. Argentina ha decido utilizar ciertos instrumentos, que son las Licencias No Automáticas de Importación, y también lo que se denomina valores criterio para manejo aduanero. Son todos instrumentos que la Organización Mundial de Comercio, permite a sus socios. En el caso de la licencias no automáticas, para aquellos gobiernos que quieren tener monitoreos preventivos de las importaciones. Ó sea, que quieren conocer antes de que las importaciones lleguen al país. Conocer las importaciones que se van a producir, y hacer un monitoreo sobre las mismas para saber si detectan algún caso, dentro de ese monitoreo, que haya alguna transgresión al comercio, alguna deslealtad al comercio, que valide la utilización de algún otro instrumento y en caso contrario liberar la licencia. Desde el punto de vista técnico, todas las licencias no automáticas salen. Así es la norma de la OMC, y la OMC además dice que no solamente todas las licencias no automáticas deben ser entregadas a los importadores, sino que además deben ser entregadas en un plazo que va de los treinta a los sesenta días de la presentación de los importadores, una vez que el gobierno haya tomado toda la información para sus análisis estadísticos.
Obviamente que si en el medio aparece alguna cuestión de demasiada gravedad, se dispara otro instrumento, pero este instrumento está sólo para monitoreos previos.
Para que se den una idea, Brasil tiene casi cinco mil productos con licencias no automáticas. Lo que ocurre es que no han trascendido problemática graves hasta ahora. Ni de los exportadores argentinos, ni de los uruguayos, ni de muchos. Brasil ha cumplido históricamente los plazos, en una abrumadora mayoría, sin generar ningún tipo de dificultad adicional.
¿Qué ha pasado en la Argentina con las licencias no automáticas?
En la medida que se pueden ir incorporando muchos productos, hasta el día 15 de febrero teníamos cuatrocientos cuatro líneas de productos alcanzados, y con un proceso de tramitación manual, como el que existe hasta ahora y un equipo de unas diez, doce personas que tiene la secretaría de comercio para encargarse de eso, empezaron a haber problemas.
Mismo del desarrollo, pero de tipo administrativo, del análisis de las licencias. Entonces, ¿qué empezó a pasar? No ha llegado nunca a haber una regularidad permanente de que esas licencias se entreguen en ese plazo, de treinta o sesenta días.
Si eso hubiera ocurrido, probablemente no estaríamos hablando de la problemática de las licencias, porque en definitiva, si las licencias salen todas entre los treinta, sesenta días, es sí una tramitación legal que el importador tiene que hacer a sabiendas de que transcurrido ese trámite, recibirá su licencia. Ósea, es solamente ajustar un poco la logística. En Argentina, lo que pasó en la práctica, es que hubo deslizamiento de los plazos, y hubo veces que los plazos se deslizaron excesivamente. Entonces, una licencia que tenía que salir entre treinta y sesenta días, salía a noventa, ciento veinte, ciento cincuenta o ciento ochenta días. Eso sí, comenzó a generar graves inconvenientes a los importadores. Como los importadores apuntaban a esos sesenta días, armaban toda su logística a esos sesenta días, su mercadería llegaba, pero no la podían despachar. Porque sin la licencia firmada, la mercadería no se puede despachar en la aduana, por lo cual lo tenían que mandar a un depósito fiscal, o a una zona franca y comenzaba a correr el taxi del costo.
Con la consiguiente generación de costos logísticos para el importador argentino.
Generaba mayores costos y generaba perdidas de costos estacionales. Usted por ahí, traía una remera en octubre para venderla en el verano y la licencia le salía en abril. Entonces, usted tenía que guardar esa remera para la próxima temporada si es que la podía vender, lo mismo pasaba con los juguetes que tienen puntos estacionales muy concretos, o con la vuelta al colegio, con todo lo que tiene que ver con mochilas, cartucheras o todo lo que tiene que ver con los materiales escolares que se venden en febrero.
Hay en todo una gran sensibilidad, una gran estacionalidad. Entonces, en la medida, que ni siquiera ellos tomándose una precaución de anticiparse a la tramitación de la licencia, dentro de los plazos en la OMC, si no se cumplían esos plazos se generaban inconvenientes. Tampoco había una lógica en esta demora, había cierta aleatoriedad. Al mismo importador le salía una a sesenta, la otra a ciento veinte y la otra a sesenta, y la siguiente a noventa. Entonces, el importador habitual, trató de seguir el impacto, de no perder lo que forzadamente en el mercado ha desarrollado durante años.
Pero hubo otros importadores, que con ese tipo de reglas prefirieron no jugar. Hubo importadores que dejaron de importar. De alguna manera, ocurrió el efecto que la licencia en lugar de ser un instrumento de monitoreo, se convirtió en un instrumento que obstaculizaba o que impedía las importaciones. No porque fuera un instrumento que prohibiera per se, sino que en la utilización del instrumento.
Nosotros hemos visto trabajar a esas doce personas; doce, trece y hasta catorce horas por día, pero el proceso excedía y superaba su posibilidad.
Lamentablemente hasta el día de hoy, no ha podido ser informatizado. Aunque han anunciado que en pocos días lo sería.
¿Y los valores criterio?
Los valores criterio, son valores que toma la aduana, y que no siempre reflejan el valor internacional de los productos. Entonces el importador que exporta por debajo de esos valores, tiene toda una tarea de demostración, de que sus precios son los precios correctos. Esto también, en ciertos casos desestimula. Fuera de estos casos, ha habido algunos casos de intervenciones directas de la secretaría de comercio Argentina, con algunos importadores, sobre todo alimentos, durante el año pasado, y ahora habría conversaciones nuevamente. Donde de la secretaría de comercio que es el área que regula el comercio interior de los productos de consumo. Habría tomado contacto directo con las empresas, para que en un año complicado donde podría haber un poco más de estreches, de divisas, en el comercio, hubiera una colaboración de disminuir esos productos. Eso afecto algo, varios meses del año pasado, luego a partir de setiembre, octubre, volvió a de alguna manera poder operarse. Ahora se está nuevamente anunciando que esas conversaciones se han reiniciado. En ese caso los importadores son bastante herméticos, conocemos bastante poco los detalles y los compromisos que se van asumiendo. Entendemos las circunstancias que pueden ocurrir, un supermercado vende el noventa y cinco por ciento de productos nacionales y un cinco por ciento de productos importados. La unidad que lo regula es la misma. Son empresas expresamente requeridas o solicitadas
Así que bueno, todo este tipo de cosas han generado este ambiente de preocupación. Usted sabe que, en el comercio exterior hay una palabra que es muy compleja y muy dificultosa que se llama incertidumbre, el comercio exterior no se maneja de un día para el otro, el comercio exterior, hay que programarlo con tiempo tanto cuando uno exporta, como cuando uno importa.
Diego, ¿algún comentario final sobre la relación de Argentina con Uruguay?
Esperemos que se siga consolidando nuestra relación con Uruguay y que siga creciendo. El presidente Mujica nos ha invitado de nuevo, a los empresarios argentinos, y el 2 de abril, vamos a estar allá con la idea de ayudar de apuntalar la integración y el crecimiento de nuestras economías.
Yo entiendo que va a tener una participación muy alta de empresarios argentinos como ocurrió la otra vez, para tratar de incrementar las corrientes de inversión de nuestros países, salir de forma conjunta en busca de terceros mercados. Bueno, todo lo que tenga que ver con aprovechar toda esta nueva etapa del comercio mundial, que a priori parece ser muy beneficiosa para los países en desarrollo como nosotros y bueno, buscar las mejores formas de aprovecharlo.
Diego Pérez Santisteban







